Sistema linfático: Capilares circulatorios o conductos en los que se recoge y transporta el líquido acumulado de los tejidos de los vertebrados y es llevado hasta el sistema venoso; estos capilares se unen con el torrente sanguíneo propiamente dicho. El sistema linfático tiene una importancia primordial para el transporte hasta el torrente sanguíneo de lípidos digeridos procedentes del intestino, para eliminar y destruir sustancias tóxicas, y para oponerse a la difusión de enfermedades a través del cuerpo.
Glándula: cualquier estructura de los animales, las plantas o los insectos, que produce secreciones o excreciones químicas. Las glándulas se clasifican por su forma en tubulares o saculares (o con forma de saco), y por su estructura en simples o compuestas. Las glándulas sebáceas y las sudoríparas son glándulas tubulares simples saculares y tubulares, respectivamente. El riñón es una glándula tubular compuesta, y las glándulas lacrimales son saculares compuestas. Las denominadas glándulas linfáticas reciben este nombre de forma errónea, ya que en realidad son nódulos (véase Sistema linfático). Las 'glándulas inflamadas' son realmente ganglios linfáticos infectados. Hiperplasia, aumento controlado del número de células en un órgano o tejido.
Biopsia: obtención y examen microscópico de tejido de un sujeto vivo, con el objeto de diagnosticar una enfermedad. La principal aplicación de la biopsia es la detección precoz del cáncer. En los casos avanzados, la biopsia se emplea para determinar la naturaleza del tumor maligno y para conocer los efectos del tratamiento. La biopsia también se utiliza para establecer el diagnóstico de otras enfermedades, como neuropatías (trastornos nerviosos, como el envenenamiento por plomo) y miopatías (trastornos musculares como la distrofia muscular), así como para determinar la causa de las infecciones crónicas.
Quimioterapia: en sentido estricto, es el tratamiento de cualquier proceso mediante sustancias químicas; sin embargo, se utiliza para referirse al tratamiento del cáncer mediante fármacos específicos que retrasan la tasa de crecimiento de las células tumorales. Se espera que en el futuro la quimioterapia sea más específica hacia las células tumorales malignas, explotando alguna característica propia de éstas que no compartan las células normales. Hasta la fecha, sin embargo, tal propiedad no ha sido descubierta, y los fármacos utilizados en quimioterapia son en general citotóxicos (destruyen células) para todas las células en división, tanto malignas como normales. Esta falta de especificidad es responsable de algunos de los efectos secundarios indeseables de la quimioterapia.
Por desgracia, además de destruir células cancerígenas y algunas células normales, la mayor parte, si no todos los agentes mencionados producen efectos secundarios adversos. Los más habituales son las náuseas, vómitos, la supresión de la médula ósea o la alopecia (pérdida de cabello). Además, cada producto tiene sus propios efectos secundarios. La inhibición de la médula ósea es responsable de la susceptibilidad a las infecciones ocasionales de los pacientes en tratamiento con quimioterapia (infecciones por hongos, tuberculosis o enfermedades parasitarias).
Radioterapia: exposición de una zona determinada del organismo a una fuente de radiación ionizante; se suele utilizar para el tratamiento del cáncer. La radiación puede provenir de una fuente natural como los isótopos radiactivos, o de una fuente artificial como los rayos X. El tratamiento incluye la localización precisa del tumor y la utilización de dosis fraccionadas múltiples, diarias o periódicas, de irradiación durante un periodo de tiempo determinado. La unidad de dosis absorbida es el gray (Gy) y es equivalente a 1 julio de energía absorbida por kilogramo de material. Además de tratar el cáncer, la radioterapia puede inducirlo. En especial, los niños expuestos a dosis elevadas de radioterapia durante sus primeros años de vida pueden desarrollar más tarde un cáncer de tiroides. Se conocen muy bien las consecuencias terribles de la irradiación, tras el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima y el desastre nuclear de Chernobil. Muchas leucemias infantiles se atribuyen a los efectos de la radioterapia para el tratamiento de otros cánceres. Al igual que con la quimioterapia, la mayoría de los pacientes sometidos a radioterapia presentan efectos secundarios que consisten en letargia y pérdida de apetito. También pueden aparecer náuseas y vómitos. En la piel son frecuentes el eritema, descamación seca y el prurito (picor). En ocasiones, la radioterapia puede producir una enteritis por radiación (inflamación del tracto gastrointestinal) y también puede provocar una supresión de la médula ósea. Aparece inmunodepresión profunda y los pacientes desarrollan con frecuencia infecciones ocasionales como la tuberculosis, infecciones por hongos y enfermedades parasitarias.
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