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qué es el cáncer de cabeza y cuello

¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?

A la parte de la piel que recubre las diferentes estructuras del área de cabeza y cuello por dentro, es decir, dentro de la boca y garganta, se le conoce como mucosa de vías aerodigestivas superiores (VADS); en ella se origina 85 % de los cánceres de la cabeza y el cuello , de los cuales el 90 % son un tipo de cáncer denominado carcinoma epidermoide; el restante 15 % está constituido por tumores en glándula tiroides, piel, huesos del esqueleto facial, cartílagos y partes blandas. La siguiente información se refiere al cáncer más frecuente; carcinoma epidermoide, comúnmente descrito también como cáncer de la cabeza y cuello

Epidemiología
y Factores de Riesgo

En México el Cáncer de cabeza y el cuello representan el 17.6% de la totalidad (108,064) de las neoplasias malignas reportadas al Registro Histopatológico de las Neoplasias en México (RHNM) en el año 2002. Desafortunadamente este registro dejo de funcionar a partir de 2008, de tal manera que hoy no se cuenta con cifras precisas en cuanto a la incidencia de éste cáncer. Según estimaciones de GLOBOCAN en 2012 hubo 5922 casos de Cáncer de cabeza y cuello y para 2015 proyectaban que habría 6432 nuevos casos de este tipo de Cáncer..

Cáncer de Cabeza de Cabello
Advocacy en México

El tabaquismo es el factor de riesgo más importante para cáncer de boca; 90% de los cánceres de la cavidad oral en hombres y 60% en mujeres se atribuyen al consumo del tabaco. En el humo inspirado del tabaco existen más de 30 carcinógenos; los más importantes son los hidrocarburos aromáticos policíclicos y las nitrosaminas. El riesgo de cáncer es directamente proporcional a la cantidad de tabaco consumido

Tabaco

El incremento en el hábito tabáquico de la mujer, desde fines de los años sesenta, ha hecho que la proporción hombre: mujer cambie de 6:1 a 4:1. 

Existen informes de una leve disminución de la tasa de cáncer de cabeza y cuello en el hombre y aumento en las mujeres.

Alcohol

El consumo de alcohol se asocia al incremento en el riesgo de padecer cáncer de boca, orofaringe y laringe ; es el segundo agente en importancia después del tabaco. El riesgo de cáncer de la cabeza y el cuello en bebedores es seis veces mayor que en no bebedores, y el riesgo de muerte por cáncer de orofaringe es cuatro veces mayor en los bebedores. La combinación de alcohol y tabaco incrementa el riesgo de padecer cáncer de la cabeza y el cuello, que por sí solos cada uno de los factores riesgo.

Virus del Papiloma Humano

Más de 80 diferentes tipos de virus del papiloma humano han sido identificados y existe evidencia de que al menos otras 40 variedades podrían ser clasificadas. Los tipos virales más asociados a cáncer de cabeza y cuello son 16, 18 y 31, y los subsitios anatómicos más relacionados con la infección viral son: cavidad oral, amígdala y esófago. Y los subsitios anatómicos más relacionados con la infección viral son: cavidad oral, amígdala y esófago, esto derivado a la práctica de sexo oral sin protección

Reflujo gastroesofágico

Se ha sugerido que el reflujo gastroesofágico incrementa el riesgo de cáncer de la faringe y de la laringe supraglótica, sobre todo en la epilaringe. Cuando se ajusta el riesgo por edad, tabaquismo, alcoholismo, sexo y etnia, el cáncer de faringe-laringe es más frecuente en pacientes con historia de reflujo gastroesofágico.

Se debe sospechar la presencia de cáncer de cabeza y cuello si se tienen uno o varios de los siguientes síntomas:

  • Bulto en el cuello
  • Úlceras en la lengua
  • Zonas con sangrado
  • Manchas blancas o rojas en la boca
  • Dolor de garganta
  • Dolor para pasar los alimentos
  • Ronquera persistente
  • Nariz congestionada
  • Secreción de sangre por la nariz

Se debe tener especial atención cuando estos síntomas tarden más de tres semanas de duración.

Diagnóstico

Ante la sospecha de cáncer de cabeza y cuello debido a los síntomas antes mencionados, el médico puede complementar el diagnóstico a través de:

La observación directa y palpación de las lesiones sospechosas, cuando las lesiones no se puedan observar directamente se utilizará un instrumento que es un tubo flexible con una lámpara y cámara al frente, llamado endoscopio, con el se logran observar orofaringe, faringe y en ocasiones laringe.

Detectadas éstas lesiones por el médico podría solicitar estudios de imagen como la TAC (Tomografía Axial Computarizada) Resonancia magnética o bien PET (Tomografía Emisión Positrones). Con ellas se determinará la forma y el tamaño de las lesiones con cáncer.

 

El diagnóstico de cáncer solo puede establecerse mediante endoscopia, que es un estudio donde los médicos cortan una pequeña parte de la lesión y la manda a un estudio microscópico con el patólogo, éste último determina, sí es cáncer y que tipo de cáncer es.

Dependiendo de la etapa del cáncer y características del paciente, el médico oncólogo es el único que puede diagnosticar y sugerir una opción de tratamiento. Su médico es el único que puede prescribirle un tratamiento contra el cáncer. Sí el tumor se considera operable (resecable) su cirujano oncólogo le comentará cuál es el procedimiento que efectuarán y el pronóstico, secuelas, ventajas y desventajas. En estos casos la cirugía se utiliza para extirpar el tumor, seguida tal vez de radioterapia y cirugía reconstructiva. El tumor extraído debe analizarse ya que podría proporcionar información adicional, útil para determinar si se requiere quimioterapia. En algunos casos, hay fármacos que podrían usarse en sustitución de la quimioterapia, sobre todo cuando ésta última es muy tóxica o dadas las características de los pacientes, no son aptos para la quimioterapia convencional.

Seguro Popular
Con esto podemos ver que los diferentes tratamientos que existen para el tratamiento de cáncer de la cabeza y el cuello son:
Foro Juntos contra el Cáncer

Medidas Preventivas

El riesgo de cáncer de cabeza y cuello disminuye en los pacientes que cesan el consumo de alcohol, por ello dejar de ingerir alcohol o disminuir su consumo ayuda a bajar el riesgo.

Dejar de fumar desempeña un papel de gran importancia; se ha demostrado que la interrupción del tabaquismo disminuye el riesgo de aparición de lesiones premalignas y malignas; el riesgo de padecer displasia de las mucosas es similar a cuando nunca se ha fumando, quince años después de haber cesado el hábito. Si bien el riesgo de adquirir un cáncer disminuye, no llega a ser como el de los individuos que nunca han fumado, y se requiere de hasta 15 años sin exposición para que los cambios en la mucosa inducidos por el tabaco desaparezcan.