Quimioterapia | Radioterapia
Consiste en la administración de fármacos citotóxicos, normalmente por vía I.V., capaces de impedir la proliferación y crecimiento de células malignas, destruyendo el tumor o reducir la masa tumoral. Tiene acción directa sobre diversas partes vitales de la célula, paralizando la división celular.
Los fármacos quimioterápicos pueden emplearse solos (monoterapia) o en combinación (poliquimioterapia). La poliquimioterapia es lo más frecuente, combinando agentes quimioterápicos con distintos mecanismos de acción y una efectividad diferente en cada tipo tumoral.
La quimioterapia se puede emplear con diferentes intenciones:
- LA CURACIÓN.
- EL AUMENTO DE LA SUPERVIVENCIA.
- LA PALIACIÓN: mejoría sintomática del paciente, sin que ello suponga un aumento en la supervivencia.
La sensibilidad de los tumores a la quimioterapia es diferente en cada tipo de tumor, por lo que según esto los tumores los podemos clasificar en:
- TUMORES QUIMIOCURABLES: tumores muy sensibles a la quimioterapia y que se pueden curar, como el caso del linfoma de Hodgkin, el linfoma no Hodgkin de alto grado, tumores testiculares.
- TUMORES QUIMIOSENSIBLES: los que pueden obtener respuestas totales a la quimioterapia, en más del 50% de los casos, aumentando la supervivencia. Como el carcinoma de mama y el carcinoma de ovario.
- TUMORES QUIMIORRESISTENTES: la respuesta a la quimioterapia se logra en menos de la mitad de los pacientes y la supervivencia no suele aumentar, como el carcinoma de pulmón microcítico y el carcinoma gástrico.
Los términos empleados para el tratamiento quimioterápico son diferentes, según el momento de la enfermedad en que se administre dicho tratamiento:
- QUIMIOTERAPIA NEOADYUVANTE: La finalidad es disminuir la masa tumoral y aplicar después el tratamiento local definitivo, sea cirugía o radioterapia.
- QUMIOTERAPIA ADYUVANTE: después de la cirugía del tumor primario, para la prevención y aumento de la supervivencia.
- QUIMIOTERAPIA PALIATIVA: el objetivo es el control de síntomas, no la curación ni el aumento de la supervivencia.
Los fármacos qumioterápicos carecen de especificidad de acción y junto con la actividad antitumoral, van a aparecer unos efectos secundarios sobre los tejidos sanos. La toxicidad es amplia, pudiendo afectar a casi todos los órganos.
Las toxicidades más frecuentes de la quimioterapia son:
- TOXICIDAD HEMATOLÓGICA O MEDULAR: las células hematopoyéticas progenitoras están en continua división y son muy sensibles a los fármacos citotóxicos.
- TOXICIDAD GASTROINTESTINAL: la mucosa del tubo digestivo posee gran capacidad de regeneración, por lo tanto también es muy sensible a la quimioterapia. Su afectación se denomina MUCOSITIS y su manifestación más frecuente es la mucositis de la mucosa oral o estomatitis, con la aparición de aftas, y en casos graves puede aparecer esofagitis y gastritis, que pueden comprometer la nutrición del paciente.
- TOXICIDAD CUTÁNEA: la más frecuente es la ALOPECIA, que suele ser reversible a la finalización del tratamiento. Otro tipo de toxicidad cutánea puede suceder cuando se produce extravasación del agente qumioterápico fuera de la vena, dando lugar a importantes necrosis cutáneas.
- OTRAS TOXICIDADES: dependerán de los fármacos utilizados en el tratamiento, pero puede aparecer fiebre, polineuritis, pericarditis..., pero no por ello son menos importantes que los ya citados.
A pesar de todos lo efectos secundarios y su toxicidad, la quimioterapia sirve para salvar muchas vidas y permitir que este tipo de pacientes tengan una mayor supervivencia. Además, la toxicidad no es absoluta y muchos enfermos completan el tratamiento con ninguna toxicidad o con toxicidad mínima.
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